viernes, 8 de febrero de 2008

Rebecca

Rebecca mide algo menos de un metro y medio. Es una de las pocas personas adultas que debo mirar hacia abajo aún estando descalza. Es rubia, bonita y muy prolija; siempre está bien maquillada y con atuendos coloridos. Jamás la vi sin sus aros de brillantes, aunque anduviera con ropa deportiva. A veces trae un bolso y una raqueta porque vuelve del club. Una vez me contó que ya no compite porque se rompió los ligamentos hace unos años, pero juega ocasionalmente, cuando algún amigo se prende.
Aunque vive sola, los domingos al mediodía recibe a sus amigas, de modo que es frecuente verla entrar cargando bolsas de supermercado con víveres para cocinar y -le encanta decirlo- la infaltable botella de malbec.
Cuando nos cruzamos en el ascensor nos quedamos tanto tiempo hablando que tenemos que cerrarlo y permanecer en el pasillo para que la alarma no acabe con los oídos de los otros vecinos. Me ha contado que es odontóloga, que tiene su propio consultorio y también trabaja en un hospital, por pura vocación. Llega tarde y cansada, pero siempre aclara que no hay nada que un trago y una buena película en la cama no reparen. Ha elogiado mi delgadez pero me aclaró que no me excediera porque "se te caen las lolas, viste?".
Hace unos meses se desató en nuestro edificio una especie de culebrón pasional, cuando fueron encontrados en el sótano, en flagrante delito, la encargada suplente y el chico de vigilancia de los sábados. Cincuenta y pico, ella; veintiuno él. El administrador se deshizo de ambos con premura, claro, pero el arrebato de pasiones fue la comidilla de las viejas durante unos cuantos días. En una ocasión me vi envuelta sin desearlo en una de esas reuniones ad hoc. Varias veces traté de saludar y seguir mi camino y no lo logré, hasta que en un momento, con mi objetivo casi cumplido y mi mano en la puerta de salida, Rebecca me tomó del brazo y me dijo: -Decime, nena, ¿vos tenés algún problema con la palabra "coger"?-. Le contesté que no tenía problemas con ninguna mala palabra, que las decía a cada rato. Entonces, Rebecca se dio vuelta y les espetó a las otras asistentes al corrillo: -¿Ven, manga de jovatas, que no es tan terrible? Eso era exactamente lo que estaban haciendo Olga y Ariel: co-gien-do. Qué tanto, al pan pan y al vino vino.-
Ochenta años tiene, Rebecca, y es la viejita más graciosa y canchera que conozco.
¡Quiero llegar así!

27 comentarios:

Stella dijo...

Hooooooola!!!

Me parece muy bien que quieras llegar a los 80 años cogiendo!!

ajajajajaaaaaaaa me mori!!

Besoss y brindo por tu vuelra!! :)

Estrella dijo...

Bueno, ya tenés tema para cuando te agarre la falta de inspiración: tirale de la lengua a Rebecca que te va a contar historias increíbles.
(Agrego: me gustá tu forma de contar, por mí, contame nomás que compraste en la verdulería, que me voy a divertir).
Un beso!

Dalma dijo...

y yo que me pensaba suicidar a los 40..., con esta historia creo que tiro un poco mas


Beso

Ni buena ni mala... dijo...

Coincido con estrella, cuente cualquier cosa que yo la sigo.
Rebecca una grande.

adivinador dijo...

Brillante, Notan.

Victor dijo...

Muy bueno el relato, y el personaje principal encantador. Conozco una sra. parecida. Las cosas por su nombre, tal cual.
Con respecto al caso pasional... mira, no quiero ser antipático pero si era en horario de trabajo y en el lugar de trabajo estan muy complicados. Donde se come no se manipulea.

Alejandrosinfoto dijo...

Que agradable sorpresa leerte nuevamente.En tu edificio parece que no se puede c...er tranquilo!!!
Excelente relato. Un abrazo gigante, ni de olimpo, ni villa mitre,ni comercial.

no tan iguales dijo...

Ste: jaja, no era esa m intención original, pero ya que lo decís, no es mala idea!

Estre: Tomates. Jaja, gracias! Que vos, que has leído tanto, me digas eso es un supra halago.

Dalma: no seas loca, a los 40 todavía tenés resto para rato, como yo!

Ni buena/ Adi: gracias! Besotes a ambos.

Víctor: los rajaron y se fueron a vivir juntos. ¡Al final era amor!

Ale sin foto: gracias! saludos para las tierras de los fideos Manera.

entretanto dijo...

Genial Rebecca, muy bueno el texto. Final inesperado.

Pezlampo dijo...

Me encantó tu relato.
Realmente.

Erika dijo...

que grande Rebeca!! que bueno tener una vecina asi de copada! Besos

Opiniones Independientes dijo...

Que Rebecca ni Rebecca, que grqande Olgita que a los cincuenta y pico se cepillaba (aca no se dice "cogia") a un pendejo de 21!!!!!!!

Fernan dijo...

Lo dije y lo sostengo, LA VEJES ROKEA. eso si, a las viejas de tu edificio hay que darles un hobbie o va a terminar jodida la cosa.

la encargada suplente, una moria cualquiera.

un gusto tenerte de nuevo notan!

Mensajero dijo...

Dichosos los ojos que la leen!
Muy lindo relato, qué lindo broche de cierre, todo un homenaje a Rebecca.
Olguita ya debe estar haciendo de las suyas. Ojo con conseguirle trabajo en una escuela.
Saludos.

Tomás Münzer dijo...

Faaahhh, lo que demuestra que estoy re adelantado en el tratamiento de temas. Porque esto se lo dije a Estrella en su blog, cuando hablamos osbre la vejez, y yo le dije, yo quiero y voy a llegar como Fidel, bien lúcido, coherente, saludable (bueno, ahora tiene unos problemillas pero está bien). Aguante Rebecca, saludos.

De Lirium soy dijo...

Me encantó tu escrito, tu forma de contarlo. Además hay tantas viejecitas así de jóvenes, no? y tantas jóvenes tan tan viejas!!! La pasé muy bien aquí. Gracias.

Sophie dijo...

Muy buen relato y sobre todo cuando las cosas se llaman por su nombre!.

Besos, saludos, abrazos y demás.

Sophie

sauvignona dijo...

siiii no hay nada mejor que una linda mujer de edad y muy alegre hay que llegar con toda la onda a la edad adulta ....te feliciti por el blog un besin.. :)

Tomás Münzer dijo...

Sin duda, vos tenés la posta de la posta, ahí va la crónica, a pedido suyo.

Almendra dijo...

¡Que bueno Notan! me morfé que era una pendex hasta el final.
Una campeona la jovata, y que bien que lo contás.

Besos!

Sophie dijo...

Hola! paso a invitarte hoy a mi blog para festejar el 1er. añito de vida blogeril ;-)

Besos

Desirée dijo...

Al principio del relato Rebeca tenía 20 años, hacia la mitad cuarenta y pico y terminó formando parte de la tercera edad! Excelente manera de hacer crecer el personaje.

Estrella dijo...

¿Alguna novedad de Rebecca? ¿En qué anda?

Sophie dijo...

Pase a buscar su premio por favor ... está la gente esperando...

besos

Emeefe dijo...

Me encantó conocer a Rebecca, Olguita y Ariel. Saludos.

Little Butterfly dijo...

Que bueno el relato!, me imaginé que Rebbeca era mucho mas joven..

es solo una cuestión de actitud dice Fito Paez, y no creo que se equivoque.

saludos Notan!!

Carmela dijo...

quiero que sea mi abuela