miércoles, 12 de septiembre de 2007

Pena de muerte

Toda mi vida estuve en contra de la pena de muerte. Me parece una forma de pena brutal, inhumana y primitiva, propia de tiempos antiguos en los que la palabra y la educación eran patrimonio de unos pocos. He discutido con quien se me pusiera delante y no hubo nunca jamás argumento que lograra convencerme, ni siquiera el de aquellos que te tiran el golpe bajo obligándote a representarte mentalmente el homicidio de tu propia hija. No estoy dispuesta a avalar esa violación flagrante del derecho a la vida, a la sazón irreversible. Y no tengo motivos religiosos, sino más bien éticos: considero que de ninguna manera podría ponerme en la piel del que ordena matar -ni siquiera respaldado por el estado- y si yo no estoy dispuesta a hacer algo, no pretendo que nadie lo haga por mí. Además desconfío de la infalibilidad de una justicia dictada por seres humanos, que somos tan falibles.
Nada faltaba para convencerme de la lucha por la preservación de la vida de hasta el más cruel de los condenados, hasta que me regalaron un libro.
"El Inocente" de John Grisham no es una novela. Es una crónica de un hecho real, la vida y muerte de un condenado alojado en el llamado "corredor de la muerte". A través de sus páginas, entré en el mundo oscuro, terrible y desesperanzado de un enfermo mental que ni siquiera recuerda haber conocido a la víctima, que durante años gritó literalmente su inocencia a través de los barrotes de su celda y que fue salvado de la inyección letal cuatro días antes de su ejecución.
Existe en los EEUU una organización, Proyecto Inocencia, que cuenta con abogados dispuestos a revisar casos de condenas a muerte y a presentar los recursos que corresponda, apoyándose en las pruebas que aportan los conocimientos científicos relativamente nuevos, para prevenir injusticias irremediables.
Si uno está interesado en el tema, vale la pena entrar en el sitio www.innocenceproject.org, para descubrir cuántos supuestos criminales convictos han sido exonerados gracias al aporte del análisis del ADN. Se trata de gente que, en algunos casos, ha perdido décadas de su vida clamando su inocencia y rogando por su libertad.
¿Y si hubieran sido ejecutados?

16 comentarios:

adivinador dijo...

Claro.
Y es importante identificar como un chantaje bastante sucio ese argumento de : "Y si violan a tu hija/madre etc"
La vìctima no puede administrar justicia. Es un adelanto en la historia ese principio, y no hay motivos para retroceder.
saludos

no tan iguales dijo...

Es cierto, el legislador debe tener una mirada fría del asunto que trate y eso constituye un avance de la civilización.

G-News dijo...

Más allá de lo terrible que sería ejecutar a un inocente pienso que aunque se tuviera certeza total de la culpabilidad en un crimen aberrante, para mí es infinitamente mayor el castigo de dejarlo vivir dentro de una cárcel por el resto de su vida. Pero eso sí, cadena perpetua... nada de 2x1, buena conducta ni nigún artilugio legal. Y si violaron y mataron a mi hija... vendo todos mi bienes, me compro una silla cómoda, voy hasta la cárcel y hasta que no me quede un $, le garpo todos los días a 3 monos para que se lo violen delante de mí mientras le muestro la foto de la persona a la que nunca debió acercarse. Definitivamente, la pena de muerte me privaría de esa "satisfacción". Perdón x la extensión. Atte., Dibu.

Stella dijo...

Notan, yo también leí ese libro!!
Es fuerte!! Te hace ver la temática desde otro lado!!
Tampoco estoy de acuerdo con la pena de muerte.
Lo que si creo es que en nuestro país las cárceles no funcionan como deberían hacerlo. Son postgrados para chorros!
En fin, otra cosa mas que acá está mal encarada!
Besito

CLAUDE CONTIN dijo...

Yo nunca entendí la pena de muerte, porque para ejecutarla hay que atrapar al delicuente, y si ya lo atraparon y lo extrajeron de la sociedad, ¿para qué matarlo? Además (aunque suene candoroso) me parece un pecado total que el hombre disponga de algo que es de Dios. Por último (y no jorobo más) quienes están a favor de la pena de muerte suelen actuar desde un resentimiento contra la vida, una rabia muy fea. La muerte sucede de mil maneras y uno no tiene más remedio que aceptarla, pero cuando es evitable me parece bueno repudiarla.

El Pasquín dijo...

La pena de muerte no sirve. Bajo ningún punto de vista, ni desanima a los delincuentes a delinquir (como algunos dicen por ahí), ni calma el dolor de los familiares de las víctimas, ni genera una reforma o una revisión de la conducta del sentenciado.
Creo que lo mejor es que cumpla una condena acorde al delito que cometió y que puede repensar los hechos que cometió en prisión, como optimista, creo que el sentenciado tendrá una oportunidad de rever su vida, tal vez arrepentirse y reformarse... de manera revanchista, creo que no hay peor castigo que perder la libertad, debe ser peor que la muerte.

ADENOZ dijo...

Yo estoy a favor de la pena de muerte.
Habría que linchar a los gerontes que, en verano, usan musculosa, pantaloncitos parecidos a calzoncillos, medias tres cuartos y chancletas, por atentado al buen gusto.
Por lo demás, la pena de muerte en ningún lado ha cumplido la consigna de frenar los homicidios. Es más, los potenció, ya que el asesino ya no tiene nada que perder.
Las ejecuciones son herramientas de selección artificial de la clase dominante.

Almendra dijo...

Muy buen post, muy bueno.

Mensajero dijo...

Quienes piden la pena de muerte son aquellos que temen asesinar llegado el caso y necesitan un freno.
Yo no necesito una ley semajente para no matar.

El Pasquín dijo...

Adenoz, y que me dice de aquellas señoras que han pasado los 60 años, los 60 kilos de mas y se ponen sin ningún pudor un bikini?

saludos

Rodolfo dijo...

Mierda cuando ustedes escriben tan bien me dan ganas de matarlos...!!!
( En este acto el personaje que es un profesor de literatura abre los brazos y se queda sin palabras unos breves segundos ) Luego los mira y les dice:
Hijos mios levanten sus libros, están libres...

ADENOZ dijo...

No solo eso, Pasquín.
También las hay que con batón y ruleros se sientan en la puerta de la casa con las piernas abiertas, donde además de ver las medias de nylon enrrolladas se empieza a vislumbrar... ajj, la sola imagen me noquea.

Stella dijo...

ehm...iba a decir algo, pero voy a sacarme los ruleros y vuelvo!!
jajajaja

SOPHIE dijo...

La pena de muerte no sirve.

Concuerdo con lo que dijo Stella. Muy buen post.

Saludos

SOPHIE dijo...

Ey!! digo que estoy de acuerdo con lo que dijo Stella pero no había leído lo último que escribió!!!. Yo no uso ruleros!!! jajaja.

Buen finde!

no tan iguales dijo...

Jaja, yo tampoco con esta humedad no los necesito para nada.
Gracias a todos por comentar, a los más serios y a los que le quitaron cartón.
Saludos